Dear Brothers and Sisters in Christ,
As we enter this holy season of Lent, Pope Leo XIV invites us to return to what is essential: placing God once again at the center of our lives. In a world filled with noise, hurry, and distraction, he reminds us that true conversion begins with listening—listening to God’s Word, listening to the cry of the poor, and listening to the truth of our own hearts. When we make room for silence, we discover that God has already been speaking, waiting for us to hear Him.
The Holy Father also calls us to embrace fasting not as mere deprivation, but as a way of clearing space within ourselves. Fasting helps us recognize what we hunger for, reorder our desires, and renew our thirst for justice and compassion. This year, he offers a particularly timely invitation: to fast from harsh words, rash judgments, and speech that wounds. By choosing gentleness and restraint, we allow our words to become instruments of peace.
Finally, Pope Leo reminds us that Lent is never a solitary journey. We walk this path together—as families, as a parish, as a community of disciples. When we listen together and fast together, our hearts grow more open to one another, and our parish becomes a place where the suffering are welcomed and the voice of God is heard.
May this Lent draw us closer to Christ, deepen our compassion, and renew our desire to build a community shaped by love.
Yours in Christ,
Fr. Dennis
Queridos Hermanos y Hermanas en Cristo,
Al entrar en este santo tiempo de Cuaresma, el Papa León XIV nos invita a volver a lo esencial: poner a Dios de nuevo en el centro de nuestras vidas. En un mundo lleno de ruido, prisa y distracción, nos recuerda que la verdadera conversión comienza con la escucha: escuchar la Palabra de Dios, escuchar el clamor de los pobres y escuchar la verdad de nuestro propio corazón. Cuando hacemos espacio para el silencio, descubrimos que Dios ya nos ha estado hablando, esperando que lo escuchemos.
El Santo Padre también nos llama a abrazar el ayuno no como una mera privación, sino como una forma de liberar espacio dentro de nosotros mismos. El ayuno nos ayuda a reconocer lo que anhelamos, a reordenar nuestros deseos y a renovar nuestra sed de justicia y compasión. Este año, nos ofrece una invitación especialmente oportuna: ayunar de las palabras duras, los juicios precipitados y los discursos que hieren. Al elegir la amabilidad y la moderación, permitimos que nuestras palabras se conviertan en instrumentos de paz.
Finalmente, el Papa León XIV nos recuerda que la Cuaresma nunca es un camino solitario. Recorremos este camino juntos: como familias, como parroquia, como comunidad de discípulos. Cuando escuchamos y ayunamos juntos, nuestros corazones se abren más unos a otros, y nuestra parroquia se convierte en un lugar donde se acoge a quienes sufren y se escucha la voz de Dios.
Que esta Cuaresma nos acerque a Cristo, profundice nuestra compasión y renueve nuestro deseo de construir una comunidad forjada en el amor.
Suyos in Cristo,
P. Dennis